
Algo está cambiando en la forma de consumir de los argentinos, algo que rompe con todas las lógicas anteriores.
Las personas siguen ajustando, sí. Pero no dejan de consumir.
Según un informe reciente de la consultora Moiguer, en el último mes el 61% de los entrevistados redujo gastos en su hogar. Pero al mismo tiempo, el 68% hizo algún gasto no esencial, como comprar un electrodoméstico o viajar.
Según define el estudio “el consumidor no espera… despliega una ingeniería de la liquidez para sostener gustos y gratificaciones sin resignar el presente”
Una economía que mejora… pero no alcanza
Aunque algunos indicadores muestran cierta estabilidad, esa mejora todavía no se traduce en el día a día. La macro se acomoda pero las familias aún no ven el beneficio en sus bolsillos. El poder adquisitivo sigue golpeado y el consumo permanece estancado. Hoy la economía puede ordenar números, pero no necesariamente mejorar la vida diaria.
El gran cambio: del impulso a la estrategia
Durante años, la lógica fue gastar rápido para no perder contra la inflación, pero hoy eso cambió.
El consumidor argentino se volvió más estratégico: compara, mezcla lugares y medios de pago, divide compras y optimiza cada decisión.
No deja de consumir, pero aprende a sostener su nivel de vida con menos margen.

La clave del momento: la “triple infidelidad”
El estudio de Moiguer identifica tres rupturas centrales en el comportamiento del consumidor:
1. Infidelidad al canal
El supermercado deja de ser el centro y la compra se fragmenta. Las personas combinan distintos lugares para optimizar el gasto, no solo por precio sino para aprovechar descuentos y devoluciones.
2. Infidelidad a la marca
El 83% ya no se considera fiel a ninguna marca. “Ya no alcanza con el nombre, hay que justificar el precio”. Con segundas marcas y marcas blancas de igual calidad, la lealtad se redefine en cada compra.
3. Infidelidad a la bandera
Crece la apertura a productos importados y decisiones más estratégicas. La decisión es individual, no ideológica. Aún sabiendo que la industria nacional resulta perjudicada, la prioridad la tiene el bolsillo.
El dato social que explica este cambio
Detrás de este comportamiento hay una realidad concreta:
- El ingreso promedio ronda los 680 USD
- El 50% de los hogares gana menos de 1.000 USD
- El 52% siente que pierde contra la inflación
Con este contexto, el consumo no desaparece pero sí se reconfigura casi mes a mes, según las condiciones del momento.
En conclusión
El consumo en Argentina no desaparece, sino que muta hacia un modelo más estratégico y exigente.
Como resume el propio informe: “cuando el contexto cambia, el argentino se reinventa”
Entender este cambio nos permite leer mejor la economía y también explica cómo viven —y sobreviven— hoy miles de familias argentinas.